jueves, 17 de enero de 2008

fueron 2 años

La historia que comenzó por aquellos de abril, en un húmedo otoño. Yo no sabía lo que buscaba en ella, pero aún creo que hoy no sé lo que encontré. Anoche mientras me acostaba, comencé a relacionar lo que me estaba pasando con la novela que tenía bajo el velador, ahí, en esa mesita de luz, lugar donde caen los libros y escritos justo antes de la caída de mis párpados cansados. Tome el libro y como era un buen libro, fui hasta aquel rincón en la plaza donde el autor se encontraba con la protagonista del mismo libro. Era de esperar que profundizar en el libro me llevase a meterme en el lugar del autor, lo que no esperaba, es que ahí, en vez de aparecer Etcheverry, apareciera ella. Por un momento me pareció extraño , pero después que se sentó en el banco de la plaza, ya nada me pareció extraño, vi su rostro con una mirada medio perdida, aquel silencio como tantos otros deben haber sido alrededor de las cinco de la tarde. Pasamos un rato, abrazados, sé que me gustaba abrazarla y ella no demostraba lo contrario. ¿Pero que querés que te diga, ella no era mi novia, no era mi amiga, no era de mi familia? Tampoco era extraña, simplemente una de las personas que te presenta el barrio, cruzas miradas y luego de un par de veces de encontrarte en alguna salida, la puerta de tu casa o algún bar, ya la había transformado en una conocida, aunque no conocía nada de ella. Por medio de un mi vecino, su casa era en la cuadra siguiente, Luis S. una tarde, me entere de su nombre, Laura Goyena. Una mujer llena de secretos como tantas otras personas que te cruzas por las calles y en sus miradas de cejas fruncidas con miradas fijas en puntos infinitos. Quizás sea la última vez que se te presenten, vos decidís dejar pasar a ese desconocido que quizás necesite tu ayuda, o tal vez, tenga la tuya. Pero en vez de conocer las historias de las miles de personas que te cruzas por el camino, uno emprende su camino, abriendo alguna puerta a alguien de vez en cuando y descubriendo de a poco los pequeños mundos conformados por las almas de color albil, ese color entre el negro y el blanco de tonos rojos y medio verdosos.

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