martes, 4 de diciembre de 2007

Lo pasado, pisado
Después de cerrar la puerta, enfile para esa larga calle, que nunca había recorrido sin esperar más me largue el peligro debía intentar evitarlo, los asaltos pasan a diario, la primera cuadra no tuvo sobre saltos gire a la izquierda y nadie se cruzo por delante un par de minutos mas tarde gire para atrás y vi muchos lugares poco claros, llenos de obstáculos que la verdad no se como los he sorteado, escabrosos llanos, cuestas inmensas y todo en oscuridad no conocía el camino así que solo me quedaba seguir adelante, voltee y vi que ya llevaba años en este pasadizo oscuro, decidí detenerme a recomponer fuerzas, necesitaba descansar. Gire a la derecha divise un apacible lugar vidriado, me acerque y mientras lo observaba su interior se abrió su boca y me invito a pasar la curiosidad me hizo aceptar una corriente fresca me relajo, no pude negarme a la invitación de este extraño, fue una tentación. Recorriendo los pasillos de eso que parecía una casa gigante encontré esculturas caminantes que en ningún otro lugar de mundo se pueden apreciar. Anonadado subí las escaleras, por que siempre para las cosas buenas hay que esforzarse. Mucho tiempo perdí en esa inmensidad esquina tras esquina giro tras giro. Agotado me senté a descansar y admirar lo que me rodeaba descuidado mientras charlaba con los giros del humo, te sentaste a un par de mesas, me mostraste esa figura que me quede admirando. Pero si que aprovechaste mi descuido, en ese instante me robaste todo lo que tenia, como me iba a dar cuenta, si no salía de la inconciencia, maldito shock. Me salí en la curva de botella, no estaba preparado para el cambio. Cuando recobre el conocimiento de mis actos, me incorpore y pase frente a ti casi ignorándote, estaba desconcertado. Abandone la cueva de la garganta de hielo para emprender el camino a casa, llegue hasta la parada de ómnibus que había al final del callejón mire el cartel y decía "Día siguiente" mientras esperaba decidí sacar la billetera, donde guardo todo lo de valor, busque por los bolsillos y ya no estaba, ladrona, robaste mi corazón, era mi única posesión. Sin embargo vi que te acercabas intente aprehenderte. Para que una cápsula no me dejo llegar a ti, habías guardado mi corazón en tu cartera, sentía mis latidos, la cercanía me permitió abordar la nave. Pero no logre acercarme. En mi parada me depositaron y te fuiste llevándote mi corazón, el conductor no escucho mis suplicas. Y tu te llevaste la presea de mi vida, ya no escucho mi corazón estoy quieto y pálido encerrado en el lugar que me depositaron. Por favor investiguen mi caso, que no quede impune mi cadáver. Ella me robo

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