martes, 4 de diciembre de 2007

LA MANCHA

Después de una vida de sentimientos vacíos un mediodía de carne y vino

sobre la mesa se encuentra un vaso tibio ya, en su interior

un rezago del vino tinto bebido como si fuera la sangre de nuestros enemigos

una brisa tumba aquel recipiente de vidrio, al caer derrama su poco contenido que comienza a deslizarse

sobre la superficie fría de la mesa, testigo presencial del crimen

el rojo profundo se desplaza y llega al fin del rectángulo de madera,

una gota salta al precipicio yo intento pararla antes de que se impregne en mi vida

la veo caer lentamente, se estira brevemente su interior permanece intacto aunque sabe que pocos instantes la separan de su fin.

Terminando con su existencia cae en la alfombra, diminutas partículas de ella escapan y saltan una vez más

como si supieran el final, no pude hacer nada o no se si quise lo suficiente, para evitar que ahora se encuentre esta mancha en la alfombra testigo del dolor y la locura por ti.

Han pasado varios años de ese día, pero la mancha en la alfombra permanece como aquel día en que la vi caer, es testigo y me recuerda todos los días lo que hice un día por despecho o razón, no lo se.

Pero cada vez que veo esa mancha roja con un tono bordo oscura en su centro con un pequeño aro alrededor mas claro recuerdo mis errores los lamento pero al mismo tiempo los acepto. Fueron actos nobles por la convicción con que los cometí. No sabia si me convenían pero sabía que los debía hacer, callar u ocultar nunca fue la solución.

Todos terminamos como esa gota de vino, en el paso por este mundo todos somos una mancha en la alfombra. Algunos a veces te recuerdan pero solo recuerdan tu marca no tu vida.

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